Hay lugares que no se visitan y se recuerdan. Este convento del S.XII hoy es tu restaurante, tu hotel y tu lugar para eventos.
Donde las clarisas se reunían a comer hace más de 350 años, hoy servimos una cocina slow‑food con producto de cercanía, de temporada y buena parte recogido en nuestro propio huerto eco.
Una cocina que respeta el origen de cada ingrediente. Un comedor donde las monjas clarisas “inventaron” el slow food, con producto de cercanía e ingredientes de temporada, todo con el sabor de siempre.
Saborea la nueva carta y los nuevos menús: las carnes, los pescados y las verduras con sus salsas de siempre, con una cuidada selección y presentación.



Verduras y hierbas recogidas en nuestro propio huerto ecológico, a pocos metros de la cocina.
Producto de proveedores de cercanía y de temporada, seleccionado por su origen y trazabilidad.
Servido en el refectorio donde comían las clarisas, una experiencia fiel al siglo XVII.
Entendemos la restauración como un proceso distinto. Recuperamos las técnicas y el cuidado de los alimentos de antaño y los servimos en una sala con más de tres siglos de historia.
Creemos en una cocina que respeta el producto, la temporada y el tiempo de cada elaboración. Sabores honestos, ingredientes seleccionados y un entorno con más de tres siglos de historia que convierte cada comida en una experiencia. Un convento convertido en restaurante, respetando el lugar, la historia y el patrimonio.
Seleccionamos los mejores ingredientes, pero también apostamos por el personal de cocina y sala, recientemente renovado, que apuesta por seguir mejorando la experiencia gastronómica en sala y en el plato. Creatividad plasmada en platos que, en carta y menú, van rotando cada temporada.
La cocina del Convento San Roque nace de Bizkaia. Ingredientes locales, recetas cuidadas y una propuesta que pone en valor la riqueza gastronómica de nuestro entorno: slow food, buscando las carnes, los pescados y sus salsas o acompañamientos ideales, con un equilibrio de sabores que te hará cerrar los ojos y disfrutar.
Los clientes que cruzan la puerta del comedor miran hacia arriba, a las paredes, y se dejan llevar por el viaje en el tiempo. Cuidamos la mesa y la decoración porque ahí comieron durante siglos las monjas clarisas, en ese antiguo refectorio. También se puede comer en el claustro, el jardín o la terraza: elige tu lugar.
Bodas, comuniones, bautizos o eventos de empresa que buscan un lugar íntimo y distinto. El claustro, el huerto y el refectorio se convierten en escenarios que nadie olvida.
Donde se generan recuerdos para siempre. Hay días irrepetibles que, más allá del lugar o la compañía, se quedan en la memoria. El claustro para la ceremonia, los jardines para el cóctel y espacios como los salones o la carpa climatizada dan forma al ambiente ideal para bodas, comuniones, bautizos e incluso eventos corporativos.
Ponemos el convento entero a disposición de tu celebración. Un recinto exclusivo, sin prisas.



Un recinto muy especial, un convento del siglo XVII en exclusiva para celebrar uno de los días más importantes de vuestra vida. Ceremonia, banquete y celebración en un mismo lugar, sin desplazamientos y con un entorno inolvidable. Podrá ser sólo para vosotros: claustro, muros centenarios, patio, jardines, salas históricas…
Creamos celebraciones familiares en un ambiente tranquilo y acogedor, donde grandes y pequeños disfrutan de un día pensado para compartir.
El recinto perfecto para reuniones, presentaciones y encuentros corporativos en un espacio que inspira, favorece la conversación y deja una impresión duradera. Espacios de diferentes tamaños y configuraciones, hasta 200 personas.
Cuál es tu celebración, cuántos, cómo y cuándo: podremos hacerla. Cada celebración tiene su propia historia. Aniversarios, reuniones privadas o encuentros especiales encuentran aquí un escenario único para vivirlos con calma.
Llevamos la filosofía slow‑food del refectorio fuera de sus muros. Producto de cercanía, el mismo cuidado que define nuestra mesa, adaptado al lugar y al momento que elijas.
La misma cocina, en cualquier lugar. Celebra donde quieras: serán nuestros cocineros y cocineras de siempre, los que conoces del Convento San Roque, quienes lo elaboran todo igual. Una propuesta basada en el producto de temporada, la cocina cuidada y un servicio pensado para que solo tengas que disfrutar.
El mismo producto de temporada y cuidado de nuestra cocina, adaptados al lugar y al momento que elijas.
La gastronomía también habla de tu empresa. Comidas, presentaciones y encuentros profesionales con una propuesta gastronómica cuidada hasta el último detalle; nos adaptamos a cada situación para hacerla especial.
Reúnete alrededor de una buena mesa. Aniversarios, reuniones familiares y celebraciones especiales donde la cocina se convierte en el mejor punto de encuentro. Tú solo disfruta del momento: de la comida, la bebida y el personal nos encargamos nosotros.
Las habitaciones ocupan las celdas originales donde se hospedaban las monjas clarisas. Conservadas con mimo, mantienen los elementos tradicionales del convento y suman todas las comodidades de hoy.
Descansa entre siglos de historia. Las antiguas celdas de las monjas clarisas son hoy habitaciones cuidadosamente restauradas que conservan la esencia del convento del siglo XVII. Un lugar donde la historia, la calma y el confort hacen del descanso una experiencia diferente. Descubre un hotel diferente en el corazón de Bizkaia, una estancia que va más allá del alojamiento o de complementarlo con la cena y el desayuno.
Cada habitación conserva el nombre y el espíritu de las clarisas que la ocuparon.
Desde 1966, este convento de clarisas de clausura del siglo XVII fue un lugar de silencio y recogimiento. Hoy, en pleno corazón de Balmaseda, conserva su esencia para ofrecer una experiencia única entre historia, gastronomía, descanso y celebración.
Ven, toca y mira el claustro con su pozo original (aún pasa el río por debajo), las maderas originales del torno, puertas y escaleras, la piedra de sus columnas, el comedor (refectorio) donde comían las monjas y más rincones donde el tiempo no ha pasado. Aquí, ahora puedes comer en su restaurante, descansar en el hotel e incluso celebrar momentos especiales.
Recorre el convento, vive el convento.
est. 1666Convento San Roque
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